Dorados orbes en ramas cálidas se mecen, acurrucados cerca donde los muros bajos permanecen. Deditos pelan la …
Dorados orbes en ramas cálidas se mecen, acurrucados cerca donde los muros bajos permanecen.
Deditos pelan la piel tan fina, y dentro brilla un cristal de ámbar.
Una cesta infantil rebosante, ríe: "¡La dulzura se convierte en escarcha!"
Primeros en atrapar el aliento fugaz de la primavera, aún fragantes de la enredadera del año pasado.