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Es demasiado pequeño y flaco, así que pocos perros quieren jugar con Calabaza Silenciosa. Solo se queda ahí ac…

Es demasiado pequeño y flaco, así que pocos perros quieren jugar con Calabaza Silenciosa. Solo se queda ahí acostado, sin decir ni una palabra. Hasta que conoce a Rascón, ese perro parlanchín. El primer día, Rascón le ladra todo el día y luego se va. El segundo día, lo mismo. Esto continúa por tres días. Finalmente, Calabaza Silenciosa ladra su primera palabra. Aunque parece una calabaza silenciosa y casi nunca emite sonido, cada día mientras escucha los ladridos de Rascón, mueve la cola en secreto, poco a poco.

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