Yolk era un caso peculiar. Mientras los otros gatitos aprendían a maullar, él ya dominaba los siseos, mugidos …
Yolk era un caso peculiar. Mientras los otros gatitos aprendían a maullar, él ya dominaba los siseos, mugidos y pequeños gruñidos.
Los transeúntes se quedaban paralizados, intentando ubicar el sonido extraño.
A Yolk le encantaba ese momento de duda.
Pero lo que más amaba era cuando se relajaban, se agachaban y decían: "¡Oh, es solo un gatito!"