Si no hay nada que percibir, no hay conciencia clara. La conciencia surge solo en relación a un objeto; sin un…
Si no hay nada que percibir, no hay conciencia clara. La conciencia surge solo en relación a un objeto; sin uno, incluso la ignorancia no puede tratarse como algo conocido.
La conciencia misma no depende de lo percibido. El mero impulso de conocer crea la ilusión de un objeto, y de esta ilusión surgen distinciones imaginarias. En nuestro estado original, no existe "igual" o "diferente".
Nada "igual"... Je... Di todo lo que tenía solo para proteger la ciudad...
Pero ahora... la ciudad también ha caído...
No... no puede terminar así...
No... no... no...
Cuando estas ilusiones se agitan, surge el conflicto. El conflicto agota la mente, y en ese agotamiento, el polvo se asienta—nublando el corazón. De esta turbiedad brotan todas las formas de inquietud y sufrimiento...