La bruma y la lluvia lavan el arroyo en suave rosa. Las blusas de primavera se esparcen, dos, luego tres, como…
La bruma y la lluvia lavan el arroyo en suave rosa. Las blusas de primavera se esparcen, dos, luego tres, como pétalos que parpadean. No preguntes dónde ha vagado hasta el amanecer, pues estas flores pertenecen al vino de montaña y a las canciones.