Un viejo ídolo de mangosta en un pozo seco acumuló tesoros de sus seguidores. Entre ellos, destacaba una borla…
Un viejo ídolo de mangosta en un pozo seco acumuló tesoros de sus seguidores. Entre ellos, destacaba una borla manchada de sangre. Su dueño no había rezado por riqueza, sino por la seguridad de su hijo. Una lástima, pues la mangosta solo concedía tesoros, no protección... O quizás, ¿el padre lo sabía desde el principio?