El último heredero de una dinastía caída finalmente mostró sus cartas y atacó en un acto de desesperación. No …
El último heredero de una dinastía caída finalmente mostró sus cartas y atacó en un acto de desesperación. No para vivir, solo para morir, por un cierre y una línea con la que pudiera convivir: "Hice lo correcto por ellos". Amaneció, y la vieja Nieve comenzó a derretirse. Sobre los muros del palacio, la luna Fria observaba como siempre lo había hecho, impasible ante rencores o gratitudes.