Descalza, bailaba sobre la escarcha, envuelta en lo que parecía luz de luna. Una voz divina la acusó: "¡Tú que…
Descalza, bailaba sobre la escarcha, envuelta en lo que parecía luz de luna. Una voz divina la acusó: "¡Tú que robas mi luz para vestirte! Tu castigo es bailar solo para mí, por siempre". Y así se convirtió en la amada de la luna, cada paso suyo una palabra en un guion celestial que solo ella puede leer.