"Escribí una nueva historia. ¿Quieres escucharla? Un guau por sí, dos guaus por no." "¡Guau!" "Trata sobre un…
"Escribí una nueva historia. ¿Quieres escucharla? Un guau por sí, dos guaus por no."
"¡Guau!"
"Trata sobre una joven doncella del palacio..."
"¡Guau!"
"Escucha, Caballero Ladrido. Se llama Yingying y siempre ha soñado con convertirse en una gran heroína..."
"No he resuelto el comienzo. Ni el medio. De todos modos, al final se convierte en una heroína, ¡justo como las heroínas empuñando espadas de los libros de cuentos! ¿Entonces? ¿Te gusta? Si te gusta, dame un guau. Si no te gusta..."
"¡Guau! ¡Guau! ¡Guau! ¡Guau! ¡Guau! ¡Guau! ¡Guau..."
"Caballero Ladrido. No más guaus sin sentido. Dime, ¿te gusta o no? Si no te gusta, la cambiaré."
El Caballero Ladrido no entiende de historias.
Solo sabe que la persona frente a él sigue volviendo para decir estas cosas, una y otra vez. Debe amar mucho esa historia.
"...¡Guau!"