Enroscado en las profundidades, el dragón aguarda su momento. Un ímpetu rompe las olas y asciende a los cielos…
Enroscado en las profundidades, el dragón aguarda su momento. Un ímpetu rompe las olas y asciende a los cielos. El hielo se convierte en su alabarda, el claro de luna en su armadura. Desaparece en los palacios celestiales o irrumpe más allá del sol naciente.