A Fishgill no le gustan los peces del Cruce del Inframundo. Son agrios y amargos, realmente asquerosos. Ha pe…
A Fishgill no le gustan los peces del Cruce del Inframundo. Son agrios y amargos, realmente asquerosos.
Ha pensado en irse. En salir al mundo exterior para pescar mejores peces.
Después de todo, a diferencia de los demás, no tiene a nadie por quien esperar, ni puerta que custodiar. Es una gata libre.
Pero la niebla se aferra a ella. La hizo dependiente. Ahora no puede alejarse ni un solo paso.
Está frustrada. Pero esperanzada.
Quizás algún día, el joven de blanco encuentre la manera de llevarla con él.