Maternal estaba embarazada, pero no encontraba motivo alguno para estar feliz. No sabía dónde podría traer a s…
Maternal estaba embarazada, pero no encontraba motivo alguno para estar feliz.
No sabía dónde podría traer a sus crías al mundo de manera segura.
El mundo estaba en caos; ni los humanos hallaban paz, mucho menos un perro.
Maternal viajó un largo camino, pero en cada lugar que visitaba, encontraba espadas desenvainadas o villanos feroces a caballo. No tuvo más remedio que seguir huyendo, evitando a todos.
Sus pasos se hicieron más pesados y supo que no podría continuar mucho más. Al alzar la vista, divisó un templo en ruinas.
Quizás había una salida después de todo; el templo en ruinas era más acogedor que cualquier otro lugar.
Maternal eligió un lugar para recostarse. Aturdida, pareció escuchar cómo el templo cobraba vida.
Dos grupos de espadachines vestidos diferente se habían reunido en el templo, ambos mencionando la misma fecha.
El seis, el seis.
Maternal sintió vagamente que la fecha de la que hablaban los espadachines se acercaba, y el movimiento en su vientre se intensificó.
Quizás este niño nacería el seis.