Cada soldado del Ejército Anxi sabía que el general poseía una armadura, otorgada por el emperador. Antes de …
Cada soldado del Ejército Anxi sabía que el general poseía una armadura, otorgada por el emperador.
Antes de cada batalla, la pulía una y otra vez.
Con el tiempo, la coraza quedó marcada por impactos de flechas.
Escamas fueron arrancadas, reemplazadas por las de soldados caídos.
La armadura resistió batalla tras batalla,
adquiriendo escama tras escama de sus camaradas.
La Tercera Guarnición, la Séptima Guarnición... la Trigésima Quinta Guarnición...
Esas "guarniciones" renombradas de "compañías" para levantar la moral—aniquiladas una y otra vez, reformadas una y otra vez...
Luego, en días de calma, el general miraba hacia la dirección de Chang'an,
puliendo incansablemente la armadura que ya no se parecía a su forma original.
El general decía que esta armadura, bendecida por sus hermanos de armas, jamás flaquearía en combate.