No es de seda ni de bambú, sino una resonancia nacida de un corazón en descanso. Buscado por el oído, no deja …
No es de seda ni de bambú, sino una resonancia nacida de un corazón en descanso. Buscado por el oído, no deja rastro; pero al escuchar con el corazón, uno se da cuenta de que el ser no es más que un invitado fugaz bajo el cielo.