Corriendo hacia el Río Hutuo a esta hora... ¿acaso sois dos señores figuras importantes del ejército? He oído …
Corriendo hacia el Río Hutuo a esta hora... ¿acaso sois dos señores figuras importantes del ejército? He oído que los grandes consejeros siempre se sientan en la tienda del General, planeando cómo estabilizar el reino. ¿Sois vosotros igual de hábiles? Con solo un movimiento de dedo en el mapa, nos llega una vida mejor a los plebeyos.
Muchas palabras invitan a la pérdida; mucho conocimiento... invita a la muerte.
Miradme a mí y mi boca grande... Lo sé, lo sé, no preguntaré.
Solo tengo un misterio en mi corazón y deseo que un maestro me guíe: el mundo se sume en el caos una y otra vez, y se libra batalla tras batalla. ¿Para qué es todo esto?
Si ganáis, el Emperador cambia en unos días. Si perdéis, tantas vidas quedan destrozadas en vano. Una y otra vez, de un lado a otro... ¿qué sentido tiene?
Esta batalla no es sobre ganar o perder.
No se trata de ganar o perder, sino de romper el juego. Las batallas tienen vencedores y perdedores, y las dinastías cambian... solo a través de la destrucción puede construirse algo nuevo.