Antes un bajo sin nombre, ahora se llama así por sus juncos en flor. La leyenda cuenta que una esposa esperó a…
Antes un bajo sin nombre, ahora se llama así por sus juncos en flor. La leyenda cuenta que una esposa esperó aquí a su soldado, quien juró regresar cuando los juncos florecieran. Esperó en vano hasta desaparecer, y se dice que su alma se esparció en los amentos al viento. Ahora, el viento susurra entre juncos que se han vuelto blancos, como si lamentara todas las almas separadas por la guerra.