A la Señorita Prosperidad nunca le gustó su apariencia. Cuando deseaba surcar los cielos o adentrarse en la t…
A la Señorita Prosperidad nunca le gustó su apariencia.
Cuando deseaba surcar los cielos o adentrarse en la tierra,
su cuerpo se convertía en una carga.
Tampoco le gustaba su nombre.
Le hacía sentir como una gema preciosa, destinada a ser protegida.
Pero ella quería luchar a su lado, no esconderse tras ellos.
Un día, pensó la Señorita Prosperidad, verán cuán fuerte soy realmente.