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Nube Blanca no tenía nombre al principio. Le gustaba el aroma del sándalo, el sonido de las campanas del temp…

Nube Blanca no tenía nombre al principio. Le gustaba el aroma del sándalo, el sonido de las campanas del templo, y así siguió la muralla de la ciudad hasta llegar al Palacio de la Suprema Unidad. Allí, un joven sacerdote compartió su comida con ella. A cambio, ella atrapaba los ratones que intentaban roer las velas. La vida era pacífica. Gato y humano en armonía. Hasta que llegó ese joven Taoísta y arruinó todo. Dijo que era inalcanzable como una nube flotante en el cielo. Insistió en llamarla "Nube Blanca". Al principio, no le gustaba. Pero el Taoísta era ruidoso, siempre parloteando. Así que por un poco de paz y tranquilidad, lo aceptó a regañadientes.

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Nube Blanca no tenía nombre al principio. Le gustaba el aroma del sándalo, el sonido de l… | Base de datos de Where Winds Meet