La empuñadura está curtida, impregnada de un olor metálico a sangre. El filo fue impecable, excepto por una mi…
La empuñadura está curtida, impregnada de un olor metálico a sangre. El filo fue impecable, excepto por una minúscula muesca en la punta, cicatriz del día que alzó el acero por primera vez contra su propia mejilla.