Texto
Texto

Si hubiera sabido que sus manos temblorosas eran lo único que la hacía reír, Zhang A'man habría elegido nunca …

Si hubiera sabido que sus manos temblorosas eran lo único que la hacía reír, Zhang A'man habría elegido nunca curarse. Al menos así, quizás aún podría arrancarle una risita suave. Cada día, su ceño se fruncía más, como si nada en el mundo pudiera alegrarla ya. Él le ofrecía flores con manos firmes. Colocaba los pasteles de azúcar con cuidado sobre la mesa. Todo lo que recibía a cambio era un suspiro silencioso. Desesperado, noche tras noche de insomnio, preguntó a todos los que pudo qué era lo que realmente le gustaba. Al final, pidió ayuda a un viajero para preguntarle directamente. Ella volvió a suspirar, pero el viajero insistió en una respuesta. "Bueno entonces..." dijo ella con ligereza, medio en broma, "tráeme 9 pedazos de luz de luna, 999." Lo dijo riendo, y el viajero tampoco se lo tomó en serio. Pero Zhang A'man sí lo hizo. Día tras día, noche tras noche, se quedó junto al agua, recogiendo el reflejo de la luna. Incluso involucró a extraños en el esfuerzo, pidiéndoles que lo ayudaran a reunir la luz dispersa. Ya no sabía si era gratitud o amor. Sus manos ya no tiemblan. Y mientras permanecieran firmes, seguiría metiéndolas en el agua. Hasta el día en que pudiera verla sonreír de nuevo.

Comentarios

Si hubiera sabido que sus manos temblorosas eran lo único que la hacía reír, Zhang A'man h… | Base de datos de Where Winds Meet